Blancanieves y Los Siete Enanitos

Érase una vez en un reino muy lejano, en el que vivía una malvada bruja, de nombre Maléfica, que estaba obsesionada con su belleza. Tanto se preocupaba por su aspecto físico que consultaba de forma diaria a un espejo mágico que tenía en su tenebroso castillo.

“Espejito, espejito”, le decía. “¿Quién de todo el reino tiene el rostro más bonito?”

Y el espejo mágico siempre le contestaba:

“Tu rostro y sólo ese es el más hermoso que existe”

Así pasaban los días hasta que una noche de invierno, Maléfica repitió su insistente pregunta, esperando recibir la respuesta de siempre.

“Espejito, espejito. ¿Quién de todo el reino tiene el rostro más bonito?”

Y el espejo mágico esta vez le contestó:

“El rostro de la joven Blancanieves y sólo ese es el más hermoso que existe”

blanca nieves1

Blancanieves era la hija del Rey, una preciosa chica de suave piel, tan blanca como la nieve y de un pelo moreno que contrastaba con su pálida tez. La bruja Maléfica no soportó tal revelación y ordenó que la ejecutaran de inmediato.

Uno de los soldados de Maléfica se encargó de tarea tan horrible, pero fue incapaz de llevarla a cabo y en lugar de ello la abandonó en lo más profundo del bosque, allá donde los humanos no se atrevían a adentrarse.

La joven y desdichada Blancanieves anduvo por el bosque, totalmente perdida y sin posibilidad de regresar. Al final, rendida y muerta de frío por la nieve que caía en aquella temporada, se sentó al lado de un árbol esperando que su suerte cambiara. Y así fue porque pocos minutos unos diminutos enanitos aparecieron junto a ella.

Eran 7, todos vestidos con pequeñas ropas de leñador y gorros graciosos de distintos colores. Los había más jóvenes y más ancianos, cada uno con una personalidad muy marcada. Según se presentaron eran Sabio, el líder, Gruñón, tan malhumorado siempre como de buen corazón, Mocoso, siempre resfriado, Tímido, desconfiado hasta de sí mismo, Mudito, el más pequeño y tierno, Dormilón, que hacía honor a su nombre y aprovechaba la mínima oportunidad para echar una cabezadita y Feliz, siempre con una sonrisa en la boca.

blanca nieves2

Los 7 enanitos aceptaron vivir con Blancanieves y ella a cambio de su hospitalidad cuidaba de la casa, hacía comidas y cenas y crecía junto a ellos contenta de que su vida no hubiese terminado de una forma más trágica.

De vuelta al Reino, el soldado había mentido a Maléfica sin mucha suerte, dado que ésta no tardó ni un segundo en volver a consultar a su espejo mágico.

“Espejito, espejito. ¿Quién de todo el reino tiene el rostro más bonito?”

Y el espejo mágico de nuevo le contestó:

“El rostro de la joven Blancanieves y sólo ese es el más hermoso que existe”

“¡¡Pero cómo puede ser!!” exclamó furiosa Maléfica. La malvada bruja se dio cuenta del engaño y decidió encargarse ella misma del asunto. Se puso sus peores harapos, transformó mediante un hechizo su cara y se convirtió en una bruja fea y vieja, totalmente irreconocible.

Gracias a su poder consiguió detectar la presencia de Blancanieves y un día que estaba sola en el bosque esperando a los 7 enanitos para comer, la abordó.

“Hola pequeña. Verás me he perdido, ¿sabrías indicarme el camino de vuelta al Reino?”, le preguntó a Blancanieves.

“Lo siento mucho señora, pero esto es lo más profundo del bosque y ni yo misma he conseguido salir de él”, respondió sinceramente ella.

“Bueno, gracias de todos modos, joven. Aquí tienes una manzana como muestra de agradecimiento”. Dicho esto Maléfica disfrazada le ofreció la manzana más brillante y hermosa que Blancanieves jamás había visto.

blanca nieves3

Una vez que se había marchado la vieja, Blancanieves se dispuso a disfrutar de su recién adquirida manzana. Le dio un bocado… ¡y cayó dormida!

Maléfica había preparado su hechizo más poderoso, una poción con la que cualquier ser caía en un estado de duermevela absoluto, sólo despertado con un beso del hombre que estaba destinado a casarse con ella. Según Maléfica, este plan era perfecto. Nadie se adentraría tanto en los bosques y, aunque así fuera, era poco probable que se tratase de la persona destinada a amarla.

Pero la suerte de Blancanieves parecía ser tan eterna como su hermosura y un día un príncipe de nombre Príncipe Azul, se perdió con su corcel justo donde vivían los 7 enanitos, que ahora cuidaban del frágil cuerpo de Blancanieves.

Al explicarle lo sucedido, el Príncipe Azul no pudo resistir las ganas de besarla y, ante el asombro de los 7 enanitos, le dio el beso más amoroso del mundo a los labios dormidos de Blancanieves.

blanca nieves4

Ésta despertó y le contó todo lo sucedido a su recién amado príncipe, quien unió las tropas de su Reino y las del Reino de Blancanieves para expulsar para siempre a Maléfica, que no volvió a atreverse a volver. Blancanieves y el Príncipe Azul se casaron y vivieron, junto a los 7 enanitos, felices para siempre. Aunque nunca más volvieron a comer manzanas.

blanca nieves5

Incoming search terms:

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *