Ricitos de Oro
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Érase una vez que se era, en una época lejana, en un entorno desconocido, que existía Ricitos de Oro, una niña tan hermosa como curiosa. Ricitos de oro pasaba los días investigando el bosque cercano a su casa, descubriendo nuevos parajes, misteriosos caminos y el nacimiento de riachuelos. Un buen día, en uno de sus paseos diarios, descubrió algo insólito, una pequeña casita de madera en un claro que nunca …
Pedro y el Lobo
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En un pueblecito de las montañas vivían unos humildes aldeanos en su pueblecito con granjas y campos de los que cuidaban. Entre todos los habitantes de esta idílica localidad, había un niño travieso y mentiroso llamado Pedro. Pedro no tenía muchos amigos porque siempre iba contando mentiras y utilizándolas para engañar a todo aquél que se las creyese. Una tarde, jugando él sólo enfrente de su casa oyó cómo uno …
La historia de Rapunzel
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Era una vez una pareja que vivía al lado de la casa de una bruja malvada. La mujer estaba embarazada y, como la bruja tenía un hermoso patio lleno de campanillas o rapónchigo grandes y verdes, despertó en ella el deseo de comerlas. El marido le dijo que no podía ir allí para obtener las campanillas porque pertenecían a la bruja malvada. Pero un día, su esposa estaba con tantas …
La gallina de los huevos de oro
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Era una vez una pareja sin hijos que vivía en una pequeña ciudad. Eran conocidos por ser muy codicioso y nunca estar satisfecho con cualquier cosa. Si se estaba soleado, se quejaban del calor; si hacía frío o llovía se quejaban de vivir en un lugar donde ni siquiera podían salir de la casa… Por otra parte, eran capaces de todo por una moneda de oro! Un día, un duende …
Los tres cerditos
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En un bosque muy tranquilo, apacible y hermoso, vivían tres cerditos hermanos, disfrutando del aire libre y del barro. Los tres cerditos se pasaban el día jugando, comiendo y durmiendo. Su vida era tan apacible que apenas se preocupaban siquiera de dónde tenían que dormir, pues al raso, encima de la hierba, junto a la charca de barro, se vivía estupendamente, tanto de noche como de día. Una bonita mañana …
El Traje del Emperador
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Érase una vez en un Reino muy lejano y muy antiguo, vivía un Emperador tan orgulloso como poderoso. Su riqueza no encontraba límite, pero tampoco lo hacía su ego y era incapaz de reconocer cuando se había equivocado o que alguien fuese más listo que él. Un día caminando por los alrededores de su enorme palacio escuchó a dos charlatanes que se habían parado en uno de los parques públicos, …
La princesa y el guisante
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Es preciso saber que las princesas en la época de los cuentos no eran personas normales. Su cara era la de una mujer corriente. Su cuerpo, normalmente bien formado y agradecido, no difería mucho respecto al cuerpo de cualquier otra mujer. Incluso sus gestos, ademanes y voz podían ser idénticos a los de cualquier fémina. Pero, sin embargo, poseían una característica invisible que sólo ellas podían notar y es que …
Rumpelstikin
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Érase una vez un molinero tan pobre como bocazas, que se cruzó un buen día con el Rey y, por no aparentar ser un don nadie le dijo que su hija tejía tan bien la hierba seca que en oro la convertía. Dicho esto, el Rey no dudó en llamarla ante su presencia. Al día siguiente, la pobre chica se encontraba en una habitación llena de hierba seca y una …
La Tortuga y la Liebre
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Érase una vez en un bosque mágico, los animales que vivían en él eran unos auténticos forofos del deporte. Estos animales hablaban, andaban, corrían y jugaban. Pero, sobre todo, les encantaba celebrar actividades deportivas. El rey de todos los atletas era la Liebre Vanidosa, una veloz liebre capaz de correr más rápido que el sonido. Era considerada el animal más valioso de todo el bosque porque nadie conseguía alcanzarla. Sin …
La Bella y la Bestia
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Érase una vez un padre ya casi anciano, que tenía varias hijas, siendo la primogénita la que más cuidaba de él. Una vez tuvo que hacer un largo trayecto en caballo y su hija mayor le pidió que, por favor, tuviese cuidado y se acordase de ella y de sus hermanas. El padre no sólo le hizo la promesa sino que además lo demostraría llevándole una rosa. Dicho esto, partió …