Cuento Infantil: María la castañera

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Era otoño cuando María la castañera fue a buscar castañas en el bosque. El suelo del bosque estaba lleno de castañas que habían caído de los castaños.

– Uf, como estoy de cansada! Decía María la castañera mientras se agachaba a recoger otra castaña.

Y así siguió cosechando hasta que tuvo un buen fardo. Ya tengo suficiente castañas! Dijo mientras salía del bosque e iba a su parada donde vendería las castañas.

Cuando llegaba a la parada, comenzó a llover, y María la castañera tuvo que correr. Cuál fue su sorpresa cuando al llegar al refugio de la parada, vio que las castañas les habían salido cuernos! No había estado recogiendo castañas, eran babosas!

Así fue como paró de llover y María la castañera volvió al bosque a cosechar más castañas. Pero ya no quería las que estaban en el suelo, que se convertían en babosas, sino que quería las de los árboles. Pero los castaños eran tan altos! María la castañera no llegaba tan arriba!

– Y como me haré para recoger castañas? – Se preguntaba – Lo sé! Iré a buscar a mi amigo gigante!

Y así fue como María la castañera fue a buscar a su amigo el gigante, que vivía muy cerca.

– Gigante! Gigante! – Llamó María la castañera – Me quieres ayudar a recoger castañas? Los castaños están bien altos y no llego tan arriba.

– Por supuesto que sí – dijo el gigante, saliendo de su casa. Se acercó a un castaño y comenzó a sacudir sus ramas, haciendo caer todas las castañas, mientras María la castañera las recogía bien fácilmente.

Y así fue como María la castañera volvió a su parada con el fardo lleno de castañas, las empezó a cocer y a gritar:

– Castañas! vendo castañas bien frescas! recién recolectadas del bosque! Comed que son bien buenas.

Y la gente se acercaba a la parada de María la castañera a comprar castañas que, efectivamente, eran muy, muy buenas.

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