Cuento Infantil: Martina y el duende de la felicidad

cuento infantil Martina y el duende de la felicidad

En un tiempo muy lejano, cuando el mundo apenas se estaba formando, cuando un niño nacía lo acompañaba un duendecillo que le brindaría felicidad durante toda su vida.

Los pequeños duendecillos se encargaban de hacer felices a los niños con los mejores espectáculos. Lo mejor de todo es que cada duende venía con chocolates mágicos que podrían darle a sus niños para hacerlos felices en momentos en los que estuviesen tristes.

Martina era una niña especial. A diferencia de todos los niños, una tristeza llenaba su carita que nunca sonreía. Todos los niños se preguntaban: ¿dónde había quedado la alegría de Martina?

El duende de Martina se llamaba Torrijón, y para pesar de Martina era el duende menos amable y más egoísta de la comunidad de los duendes, a diferencia de Martina que era una niña a la que le encantaba compartir y ser amable con los demás.

Tener un duende como Torrijón había puesto muy triste a Martina, pero un día algo diferente pasó.

Martina despertó y de pronto Torrijón se había ido. La pequeña pensó que ya no tenía ningún duende pero de un momento a otro se encontró con Payasín, el duende más divertido de la tierra de Duendilandia.

Payasín notó a Martina muy triste y sacó de su bolsa mágica 20 chocolates mágicos. Martina estaba sorprendida, pues nunca había visto tantos chocolates mágicos antes.

La pequeña tomó los chocolates y con una sonrisa en la cara corrió a la calle a repartir chocolates mágicos a los niños que como ella no tenían tanta felicidad. Los otros niños no podían creerlo, Martina estaba riendo.

—¡Gracias por permitirme compartir! —dijo Martina a su duende.

—No hay nada que nos haga más felices a los duendes que ver a los niños compartir con los demás y regalar felicidad. —respondió Payasín muy complacido.

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