Cuento Infantil: El truco del Triunfo

la-cabra-y-el-zorro

En tiempos remotos de la antigüedad los Dioses habían retado a los ciudadanos del Olimpo a llevar a cabo ciertas pruebas para justificar su existencia. Ante la altivez de todos los ciudadanos, la mayoría lo intentó. Algunos fueron suministro permanente de los leones del reino, mientras otros morían de la manera más estúpida antes de siquiera empezar los retos, los Dioses consideraban aquellas pruebas fallidas una comedia deplorable.

Un día sin precedentes donde los leones del reino ya estaban indigestos, un humilde hombre superó cada una de las pruebas, al evitar los errores de los demás; llamó a los Dioses y reclamó su premio. Nadie podía creer tal victoria y más aún el premio que exigía el ganador, la inmortalidad.  Entre regañadientes e insultos los Dioses se preguntaban porque no quería poder ni riqueza, tras una larga discusión le concedieron el premio al ganador.

Pasaron los siglos y aquel hombre aparecía en todos los momentos importantes de la historia, siempre cambiando de identidad y con cierta fama en los distintos siglos, solía probar todas las muertes posibles y ganaba seguidores ante los espectáculos que protagonizaba.

En pleno siglo XXI los Dioses convocaron otra justa para los ciudadanos de Grecia, el hombre al otro lado del mundo se enteró de la competencia y decidió participar con la única condición de que si perdía dejaría de ser inmortal.  Al cabo de unos minutos, el hombre había perdido de la manera más estúpida posible, los Dioses estaban muertos de la risa, al fin y al cabo, ya no tendría su inmortalidad.

Aunque no le prestaban la mayor atención a la actual competencia, sabían que nadie ganaría hasta que surgieron no 1 sino 3 ganadores.

Los Dioses estaban atónitos y aún más indignados. ¿Cómo habían podido 2 chicos y una niña ganar la competencia? El chico mayor se acercó y les dijo a los Dioses con cierta arrogancia:

–          Fácil, mi padre antes de perder como idiota nos dijo cómo funcionaba esta competencia y sobre todo lo más importante de la misma:

“La idea no era ganar, era saber perjudicarlos.” Queremos la inmortalidad.

Incoming search terms:

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *