Cuento infantil: Una mañana feliz

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Carlos, como todas las mañanas, se mete a la ducha antes de prepararse para irse a la escuela, se viste, toma el desayuno preparado por su madre, como siempre un par de tostadas beicon, huevo y un buen vaso de leche para disponer de la energía necesaria para comenzar su día.

Se dispone a despedirse de su padre como todas las mañanas, quien se encuentra trabajando en el taller de su casa, porque es mecánico de coches antiguos, la verdad le va bastante bien, no cuentan con muchos lujos pero les da para vivir modestamente.

Carlos no es consiente pero es lo que se puede denominar un niño feliz, a su corta edad tiene todo lo que se puede considerar para sentirse pleno, aparte de su grupo de amigos, con el que se encuentra cada tarde después de la escuela y haber cumplido con sus deberes, para ir a jugar y ensuciarse en el lodo.

Cuando regresa a casa está listo para tomar una ducha, comer algo ligero para cenar, se dispone a ponerse cómodo antes de colocar sus caricaturas favoritas que se encuentra en uno de los episodios más emocionantes y determinantes de la saga.

En ese momento, sus padres irrumpen de improviso en la habitación, para darle una gran noticia que de seguro lo podrá muy feliz, ellos tienen unas grandes y amplias sonrisas en sus rostros, se sientan a su lado y comienzan a mirarlo con detenimiento antes de dirigirle unas palabras.

Él los mira con curiosidad pero atento a lo que están por decirle, la madre comienza: con motivo de que se acerca tú cumpleaños tu padre y yo te tenemos un gran regalo, algo que desde hace mucho tiempo nos has venido pidiendo. Carlos abre mucho los ojos y le comienzan a brillar, y dice: ¿es lo que creo?, acto seguido sus padres le muestran los boletos, entonces el grita ¡SI! IREMOS A DISNEY.

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