Cuento: Los hacedores de tareas

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La tarea es una de esas cosas que agobian a los más pequeños. Muchos niños preferirían vivir en un mundo donde las tareas no existiesen, por mala suerte, esto no es posible y se ven en la necesidad de hacer sus tareas de manera recurrente.

Uno de los tantos niños que odian la tarea es Juan, un pequeño que siempre deja todo para el final y que cuando hace la tarea busca hacerlo lo más rápido posible para ir a jugar. Esto es uno de los mayores problemas que tiene la madre del niño con su pequeño. Juan todo lo hace rápido, sin ver cuáles son sus errores.

Un día, la profesora del pequeño le asignó una tarea especial para la casa, hacer una maqueta sobre el sistema solar. La profesora le dio una semana para hacer la tarea, pero Juan decidió hacerla una noche antes de la entrega.

Mientras hacía la tarea, el pequeño comía unas deliciosas galletas y tomaba un vaso de leche. De un momento a otro el niño se durmió y luego, a la mañana siguiente, cuando se levantó, descubrió que su maqueta había sido terminada. El niño pensó que sus padres lo habían ayudado, pero resultó que estos no habían entrado en su cuarto.

Esa misma noche el niño se puso a hacer una tarea de biología y en vista de que la vez pasada alguien le hizo su tarea, el niño decidió dormirse y esperar a que todo fuera hecho de manera mágica.

A la mañana siguiente el niño descubrió una pequeña carta que decía: “si no hay galletas y leche, no vamos a hacer tu tarea”.

El niño descubrió que la clave para que sus mágicos hacedores de tarea hicieran su trabajo era recompensarlos con galletas y leche. Al final el niño hizo un trato con los pequeños hacedores, los cuales tenían forma de hadas, y les dio galletas y leche sin cesar, para que sus tareas fuesen a terminar.

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