Cuento para niños: El guerrero más tenaz

cuento infantil El guerrero más tenaz

Ésta es una historia contada a través del tiempo y las fronteras donde la voluntad se impone ante la fuerza y la razón. Se dice que hace millones de años existió un guerrero distinto a los demás, el cual marcó la diferencia en su época, su nombre era Taiji. Era una época comandada por las guerras en los clanes, pero para la suerte del guerrero vivía en un pueblo oriental muy tranquilo y alejado de todas las batallas.

Taiji era un muchacho de 12 años, inquieto por naturaleza, siempre buscándole un porque a las cosas. Un día llegó un extraño anciano al pueblo, queriendo extender su legado, escogió a cinco jóvenes y a Taiji, el chico se sentía emocionado y feliz por aquella noticia.

A partir de los siguientes meses el extraño anciano los empezó a entrenar en todos los sentidos: corrían, saltaban y escuchaban las palabras del antiguo maestro. Todos los días Taiji iba de último en cada una de las actividades, siempre con una actitud positiva sin importar lo duro que fuera. Ya habían transcurrido seis meses desde que el entrenamiento había comenzado, cada uno de los aprendices había mejorado de una manera impresionante, a diferencia de los demás Taiji seguía atrás, ahora acomplejándose ante los resultados, preguntándole al viejo maestro por qué había sido seleccionado sino tenía habilidades, mientras el mismo le respondía:

“Algún día verás que la rapidez no lo es todo, la persistencia puede serlo”

Así pasó todo un año, ahora de los seis aprendices quedaban cuatro, pues dos se habían empezado a sobrepasar y querían aprender todo antes de tiempo. Siguió pasando el tiempo y dos alumnos más se retiraron, robándose una de las reliquias del maestro. Ahora quedaban solamente una chica y Taiji, la chica cayó gravemente enferma durante una temporada, dejando únicamente al muchacho al cuidado del templo, pues el maestro ya no estaba en condiciones por su avanzada edad.

Un día donde la oscuridad reinaba en las altas horas de la noche, los dos alumnos que habían robado anteriormente regresaron. Taiji escuchó las pisadas de cada uno de ellos y se movió sigilosamente esperando que se separaran. Fue por el primero haciéndolo caer ante los jarrones de una sala del templo y al combatir con el segundo, fue capaz de bloquear cada uno de los golpes del mismo y con un sólo golpe dejarlo en el piso. El maestro al ver tal escena, sonrió y pronunció ante su alumno:

“Eras el último pero esto te permitió ver los errores de los demás, aprender de ellos e ir a tu propio ritmo, sin prisa a pesar de ser difícil conseguiste tu propio camino”

Taiji no podía creerlo, las palabras de su maestro se habían hecho realidad.

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