Doña Clotilda y el gato

En una casa pequeña, de madera, de color azul con las ventanas blancas, vivía doña Clotilda, en una zona donde había muchos árboles. Es una señora que tiene el pelo de color casi púrpura por ser teñido en un negro muy oscuro. Doña Clotilda siempre aparecía con un plato de comida para un gato callejero y le dice:

– Vamos, gatito. Mira lo que te traje.

El gato es recompensado con sardinas frescas, atún, pasta. Había engordado con eso a toda medida.

Un día el gato notó que Clodilda no le dio su comida como todos los días y fue directamente a la casa a ver que sucedía. Para su sorpresa la doña estaba muy enferma, en cama y nadie la atendía. El gato impotente al no poder ayudar la noble señora que siempre le daba de comer, pidió a su ada madrina un deseo.

Dado por vencido y creyendo que nada podía hacer, de repente una linda ada le susurró al oído.

-Hola lindo gatito!

El gato sorprendido no creía ver lo que veía y le dijo:

-Oh! Realmente existes!

-Si! Y estoy aquí para concederte un deseo!

El gato siempre había soñado con ser un hombre alto y apuesto. Pero se acordó que la pobre Clodilda está muy enferma.

-Por favor cura a Doña Clotilda!

Y su deseo fue escuchado y así la Ada Madrina le cumplió su deseo!

Doña Clodilda a la mañana siguiente amaneció sana y mejor que nunca, parecía que había rejuvenecido varios años. Vio al gato y le dio como siempre comida. El gato un poco triste porque el sueño de toda su vida de ser un hombre se había esfumado para siempre, pero se alegraba de ver de nuevo saludable a Clotilda.

Clotilda se dio cuenta que el gato no estaba bien y le pregunto en voz alta:

-Qué te pasa mi gato querido?

El gato contestó:

-A mi nada. Solo que siempre seré un gato pedigüeño.

Clotilda sorprendida de oír que el gato hablara exclamó!

-No puede ser verdad, puedes hablar!

El gato sorprendido que entendiese lo que dijo se alegró por el hecho de saber que al menos podría hablar con su querida amiga.

Pasaron los días y un día la sobrina de Clotilda llamada Ramilda, que era una bruja blanca, vino a visitarla. Esta al ver al gato quedó maravillada con él y un buen día la misma Ada Madrina del gato habló con Ramilda y le dijo lo que había hecho el gato por su tía. Al saber de esto Ramilda hizo un hechizo mágico y le concedió al gato su gran sueño.

Este se convirtió en un apuesto hombre de bien que se casó con la sobrina de Doña Clotilda y fueron felices por siempre.

 

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