Los Tres Hermanos

Había una vez una familia que tenían 3 hijos, todos varones. El mayor se llamaba Arturo, tenía 15 años y era muy fuerte. El segundo se llamaba Alfonso, tenía 14 años y era muy alegre y vivaracho. El tercero y último se llamaba Arístides, tenía 13 años y era muy tranquilo y tímido. Un día sus padres se fueron a visitar unos amigos a otra ciudad y dejaron a sus hijos solos. El mayor quiso jugar con sus hermanos, pero vio una serpiente en el jardín que iba con semillas de frijoles en su boca. Sorprendido el hermano por ver algo así, llamó a sus hermanos para que vieran tan raro espectáculo. Alfonso de inmediato sugirió matar la culebra, a lo que Arístides se opuso.

Arturo como Alfonso estaba de acuerdo en matarla, y buscaron un machete para cortarle la cabeza, justo cuando Arturo le iba a cortar la cabeza, Arístides metió su mano y sin querer su hermano mayor le cortó un dedo de su mano. Asustados y contrariado los hermanos se afligieron mucho al ver a su pequeño hermano lastimado. El pánico se apoderó de ellos, no sabían que hacer ni cómo actuar al ver a su hermano de esa forma llorar incontrolablemente.

Pero para sorpresa de todos, la culebra al ver el gesto de Arístides, de dar su mano para salvarle la vida, de forma inesperada le dijo estas palabras al más joven de los hermanos:

-Tu valentía me ha sorprendido sobremanera, sacrificaste un dedo de tu mano para que no me mataran, esto no lo hace nadie por una culebrilla como yo, y como soy agradecida, no solo te voy a curar tu dedo, sino que desde hoy serás grande entre los grandes.

-Asombrado Arístides todavía llorando de dolor le dijo, y cómo, mi dedo está roto y sangrentado.

La culebra le respondió:

-Tómalo y colócalo donde iba en tu mano.

Por arte de magia el dedo se unió de nuevo a la mano, la sangre y el dolor desaparecieron. En ese momento sus hermanos se sorprendieron y no lo podían creer. La culebra finalmente dijo:

-Tu espíritu noble hacia los animales ha hecho que desde ahora y para siempre seas importante para cualquier lugar que vayas!

Al pasar los años, Arístides se volvió un gran veterinario y llegó a ser el hombre más rico y próspero de su país.

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