Cuento Infantil: La loca de los gatos

 

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Erase una vez, una niña llamada Victoria que tenía 10 años y cada día iba a la escuela acompañada de su mamá. Muy cerca de la escuela vivía una señora que no salía mucho de casa y lo único que se sabía de ella era que tenía muchos gatos. Por eso, muchos en el pueblo la apodaron “la loca de los gatos”.

Victoria pasaba cada mañana frente a la casa de esta señora y la veía en el porche sentada tomando una taza de café, con varios gatitos en su regazo. La señora los acariciaba suavemente y les hablaba.

Aunque muchos decían que estaba loca, a Victoria le causaba mucha curiosidad. Además, a ella también le gustaban mucho los gatos. Un día le pregunto a su mamá si ella sabía porque esa señora tenía tantos gatos y si era verdad que estaba loca, a lo que su mamá respondió:

  • Victoria, esa señora se llama Elena. La verdad no se mucho de ella, solo sé que desde hace mucho vive sola y que poco a poco fue adoptando más gatitos que estaban en la calle. La verdad es que no habla mucho, pero estoy segura que tiene sus motivos.
  • Mami pero mucho dicen que está loca y unos niños en el colegio me dijeron que era una bruja. Pero mami, a mi también me gustan mucho los gatitos, ¿eso quiere decir que también seré una bruja?- respondió Victoria.
  • Jajajaja hija claro que no. Sabes, mucha gente juzga sin conocer a las personas. Nadie se ha tomado la molestia de preguntarle a la señora Elena por qué no sale de casa o por qué tiene tantos gatos. Prométeme que no la llamarás “la loca de los gatos”.
  • Esta bien mami no lo haré, la verdad me gustaría conocerla.

Ese día Victoria al salir de la escuela decidió que quería conocer a la señora Elena. Al pasar frente a su casa la vio sentada como siempre en el porche y se acercó a ella diciendo:

  • Buenas tardes señora Elena, me llamo Victoria. Solo pasaba por aquí y quise saludarla porque a mi también me gustan mucho los gatos.

Elena sorprendida vio a esa pequeña niña sonreír e inmediatamente sintió que quería saber más sobre ella.

  • Hola Victoria, gracias por venir a visitarme. Desde hace mucho no venía nadie. Que bueno que te gusten los gatos son animales asombrosos.
  • Son muy lindos, tengo uno en casa que se llama Max. Señora Elena, puedo preguntarle porque tiene tantos gatos.
  • Bueno Victoria hace mucho tiempo yo tenía un esposo y un hijo que amaba más que nada en el mundo. También tenía un gato llamado Lucas. Un día mi esposo y mi hijo tuvieron un accidente en el auto y ambos se fueron al cielo. Yo me quedé sola con Lucas y desde ese día mi querido gato me consolaba cada momento que me sentía triste.

Cuando Lucas murió de viejito, empecé a adoptar a todos los gatos de la calle para darles un hogar y poco a poco la casa se fue llenando. Me sentí tan triste por perder a mi familia que casi no salgo de casa y pronto nadie vino a visitarme hasta hoy.

Victoria conmovida sintió ganas de llorar pero se contuvo para que la señora Elena no se sintiera mal. Sonrió a la mujer que se veía muy triste y le dijo:

  • Señora Elena mi mami tenía razón, no debemos juzgar a nadie sin saber lo que le sucede. Usted perdió a su familia y nadie se molestó en acompañarla cuando estaba triste. Solo sus fieles gatos. Pero no se preocupe, ahora yo seré su amiga.

Elena sonrió y se sintió verdaderamente feliz. Desde ese día, Victoria iba todas las tardes a visitar a la señora Elena, juntas tomaban chocolate y se contaban divertidas historias en donde sus gatos siempre eran los protagonistas.

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