Cuento Infantil: Un trozo de pan

 

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Era una noche fría, Alejandro, un muchacho de 17 años, salía del instituto, de camino a su hogar, paso por la panadería y compró dos panes. Cuando iba caminando a hacia su apartamento, se encontró con un pobre señor.

-Joven, tengo mucha hambre, me puede dar un trozo de pan, por favor- dijo el pobre viejo sentado en un banco.

Alejandro le dio un trozo de pan y siguió caminando hasta llegar a su edificio.

La siguiente noche al salir el joven del instituto, se dirigió a la misma panadería, y compró esta vez 3 panes y un poco de jamón. El pobre viejo se encontraba en el mismo lugar de la noche anterior, cuando Alejandro estaba pasando por ahí.

-Joven, buenas noches, ¿Cómo está? Por favor tengo demasiada hambre, decía el viejo con una sonrisa antes que Alejandro lo interrumpiera.

-Claro señor, le dijo el joven sin dejar que el viejo terminara la frase, mientras picaba un pequeño trozo de pan.

-¡Pero alto!, veo que tienes 3 panes ahí, me puedes regalar uno con un poco de jamón, dijo el viejo mientras miraba la bolsa que tenia Alejandro.

Alejandro muy impresionado y disgustado le dio lo que el señor había pedido.

La noche siguiente cuando Alejandro salió de clases, decidió esta vez no comprar nada, ya que quería darle una lección al anciano y así hacer que este no le pidiera nada nunca más. Cuando el joven caminaba por donde solía encontrarse el señor en las noches anteriores, notó que no había nadie, en lugar del pobre indigente se encontraba una carta y una bolsa. Alejandro sintió mucha curiosidad y decidió leer la carta que decía.

Amigo, muchas gracias por el pan de las noches anteriores, sé que hoy no compraste nada, así que en la bolsa dejé un trozo de pan”.

 

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