Cuentos Infantiles: La desnutrición de las plantas

 

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Había una vez un gran grupo de diversas plantas que se encontraban en un jardín. Este hermoso jardín pertenecía a la señora Patricia, que dedicaba una considerable parte del día a sus plantas. Las regaba, les hablaba y cantaba para que ellas se sintieran mejor. Las plantas eran muy felices y sobresalían entre otros jardines, por su bello color verdoso, y sus hermosas flores. También en el jardín había frutos como mangos, limones y tomates de árbol. Sin dudar, el jardín era un hermoso lugar para que vivieran las plantas.

Este jardín tenía el nombre de Girasol. Así le había puesto como nombre la Señora Patricia, ya que siempre deseo tener en el jardín una gran cantidad de estas hermosas flores. Las plantas de los jardines vecinos tenían envidia de las que vivían en el jardín Girasol, ya que la señora Patricia mimaba bastante cada planta de su jardín.

La señora Patricia era muy anciana, y tristemente una noche fría murió. Todas las plantas lloraron por su pérdida, y se encontraban angustiadas por quién cuidaría de ellas. Dos días después de la lamentable muerte de Patricia, llego su nieto Rodolfo, que no era muy amante de la naturaleza pero quería mucho a su abuela, y fue él quien conservó la casa.

Las plantas se alegraron mucho a ver a Rodolfo, ya que lo reconocían de cuando era un niño, y cuidaba mucho de ellas. Pero pasaron semanas y el jardín Girasol había perdido toda su belleza. Sus plantas pasaron de ser las más verdes del vecindario, a estar de un color amarillento. Esto era debido a que Rodolfo no las cuidaba bien, no las regaba, ni hacia nada. Él estaba muy triste por la pérdida de su amada abuela.

Una tarde, revisando las fotografías de la Señora Patricia, vio lo feliz que era con su hermoso jardín, cuando se asomo a observar cómo se encontraba su jardín actualmente, se encontró que casi todas las plantas estaban muriendo. De ahí en adelante Rodolfo empezó a dedicarle más tiempo a su jardín, y plantó semillas de girasol.

Meses después el jardín volvió a su gloria, y empezaron a crecer las flores que la abuela de Rodolfo tanto deseaba ver en este, y las plantas volvieron a estar felices y tener su gran verdor de nuevo.

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