Una mamá para Navidad

 

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La Navidad es un momento para dar y recibir, también puede ser un momento para pedir deseos. No a todos se les cumplen, pero si lo pido con fuerza, es posible que se tenga una gran sorpresa en la víspera del 25 de diciembre.

Una pequeña niña de 7 años había quedado huérfana hacía dos años. La niña extrañaba a su madre, y su padre, un hombre trabajador y cariñoso, no lograba cubrir el espacio que mamá había dejado.

El padre aprendió a cocinar, pero la comida no le quedaba tan bien como a la madre, aprendió a coser, pero los vestidos no le quedaban tan bien como a la madre; incluso aprendió a dar consejos para niños, pero estos no eran tan estimulantes como los de la madre.

La niña, que no solo extrañaba a su madre, sino que veía como su papá se sentía solo y con un poco de depresión por tener una gran carga a cuestas, decidió poner manos a la obra y escribirle una carta a Santa. La niña le escribió una carta dulce y sincera, donde pedía una madre sencilla, que no fuese extraordinaria ni perfecta, pero que fuese cariñosa y humilde.

La niña envío la carta por correo al Polo Norte, con la esperanza de que una nueva madre llegara; mientras que el padre, sabiendo que esto no pasaría, le dio ánimo a su pequeña y la llenó de dulces palabras para que no se sintiese mal.

Dos días después de la Navidad, y sintiéndose traicionada por Santa, la niña escuchó que alguien tocaba la puerta. Al abrir descubrió a una cariñosa y hermosa dama vestida de cartero para entregarle una carta a la pequeña. El padre fue a la puerta y al ver a esta mujer quedó enamorado al instante, cosa similar con la dama.

La niña abrió la carta y vio que era la que había enviado a Santa y abajo había una nota que decía: “te la acabo de enviar, cuídala mucho”.

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